¿Y para qué decirles que
madrugo? Les estaría mintiendo. Y yo nunca digo mentiras. Mi cuerpo necesita
largas horas de sueño y descanso, después de todo, no es fácil atender a 300
personas cada día. Mi rutina empieza a las 10 a.m. Me levanto, tomo una ducha,
desayuno y salgo a hacer compras. Mi mañana empieza en la Plaza Minorista,
donde elijo el cerdo de mis chuzos. Pero no siempre fue así. Cuando dejé mi
hogar a los 13 años, viajé a Santa Rosa, donde diariamente madrugaba a ordeñar
las vacas. Digo de paso que soy de Angostura. Y que mi nombre es Edison Zamudio
Porras. Zamudio con Z. Tengo 33 años, la edad de Cristo; y vivo en el barrio
Aranjuez de la ciudad de Medellín.
No soy muy bueno cocinando,
pero vendo chuzos de $1.500 con papita en el parque de los Alpes, en Belén. Ya
llevo 3 años y cuatro meses acá paradito, al frente de la cancha donde todos
los días, salen cansados y sudados mis mejores clientes. Porque a mí no me
gusta el fútbol, ¡yo no gasto boletas! Si me toca escoger, escojo el Nacional.
Pero le agradezco a la pelota que deja los jugadores cansados y con hambre, y
que llenan sus barrigas con mis chuzos y papitas.
¿Qué cuántos chuzos hago a
diario? Negativo, eso nadie lo sabe. Pero con lo que gano sostengo mi hogar,
conformado por mi madre, mis 3 hermanos y yo. En mi casa no hay mascotas, pero
no quiere decir que no me gusten los animales. Yo ordeñaba vaquitas, recuerden.
Y ahora que lo pienso, ha pasado tanto tiempo…
La falta de oportunidades,
la vida en un pueblo y la necesidad de sustento diario, me impidieron terminar
el colegio. Aún así, he sobrevivido y aprendido a salir adelante. Llegué a los
Alpes a trabajar en una panadería. ¡Pero no fue mi primera vez! Llegué a
Medellín a mis 18 años, y lo primero que hice fue montar una panadería. Y todo
iba bien, hasta que las desgracias llegaron. Porque así es la vida, te sonríe y
te golpea. Mi hermano fue asesinado, me fui a la quiebra y volví al pueblo…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario